«El momento decisivo»

Me dedico a la fotografía de una manera que podríamos calificar de artesanal. No hago fotografía industrial. Mis imágenes aspiran a contar historias, a hacer reflexionar a quien las mire con detenimiento. En ese fragmento de luz han estado mis ojos, mis ambos pulsos, el del corazón y el de la manos, y, al fin, el disparo de la cámara. Son imágenes que registran la poesía inaprensible del momento. Poesía y foto son dos modos de entender la realidad. Por cierto, no soy profesional, qué más da. Una foto es una foto. Ella no va diciendo: “oye soy distinta”. Si una foto te gusta, te da igual de dónde venga, ¿verdad? Mi primera cámara fue una Yashica electro 35, que lamentablemente no conservo. Sin embargo aún disparo con mi Olympus OM-1; y tiro algún carrete, de vez en cuando, con mi otra Olympus, la Trip 35. Por cierto, me gusta también la fotografía digital, no está mal. A veces le doy una oportunidad a mi Olympus OM-D. Con 19 o 20 años me encerraba en mi laboratorio y pasaba largas noches procesando carretes Kodak, o Ilford o Valca o Negrapan 21. Todavía sigo revelando tiras de carretes, pero reconozco que se gana tiempo con Lightroom. Ya digo que la fotografía digital no está mal, pero creo que ha perdido la emoción del descubrimiento, de la sorpresa, del esfuerzo. Cuando salgo a la calle con mi Nikon FM2 y veo la foto en mi cabeza, pienso que esa va a ser la última vez que voy a disparar en mi vida. Todo debe cuadrar, es “el momento decisivo”, y toda la existencia se condensa en ese 1/125 de segundo. La foto se hace entonces un momento mágico y único. La incertidumbre. ¿Y si la exposición no es la correcta?, ¿y si el carrete está pasado?, ¿y si sale desenfocada? Habrá que esperar al revelado. Y no fastidiarla, por cierto, cuando todo está a oscuras. ¿Y si me paso de agitación, tiempo, cantidad de revelador? En estos días electrónicos, disparas, en automático, miras la pantallita. ¿No está bien? Pues se derechea un poco el histograma y se ajusta el enfoque por software. Pequeña emoción. Y si no, se tira otra, u otra, u otra. Hasta que salga.

Dejo aquí algunas imágenes que me parecen representativas de solo una parte de mi trabajo. Figúrense, después de más de 30 años con la cámara a cuestas, ¿cómo puedo elegir 20 o 30 o 40 imágenes? Difícil, ¿verdad?

 

Rafael Ramírez Escoto