LomoCity

Los fragmentos de la carrera apresurada entre el gentío son estas capturas. Suciedad y brillo, color y humedades, liso y roto, desafiado por un contraste continuo, lo bello y lo feo ante mí, ante el objetivo incorregible que quiere aunarlos en un espasmo de luz. Ángulos imposibles, lente nublada, colores escandalosos o enfermizos, sombras peligrosas que bordean la frontera de la ceniza última, el brillo insensato que rompe la armonía, el pétalo presuntuoso que se piensa eterno en esa única toma hecha un poco al desgaire. Paisaje de ciudad que jamás competirá con la danza de las auroras boreales o las cumbres nevadas del Himalaya bajo la sonrisa espectral de la Vía Láctea. Charcos, parachoques, señales de tráfico, cubos y escaleras, esquinas machacadas, el bordillo de una acera esmaltada de barro y desaliño. Me pierdo entre los tugurios del suburbio de la fotografía y me complace tanta vileza.

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